4 formas de usar la palabra como un superpoder

En todo momento del día, cuando hablamos con personas tenemos un superpoder:

Ese superpoder es “la palabra”.

Piénsalo así: siempre que alguien nos está haciendo el regalo de escucharnos,  nos está diciendo: “Tu opinión me importa y quiero saber qué dices al respecto.

Esto nos da un poder y una responsabilidad. Tenemos el deber de tomar conciencia de nuestros efectos para así ser capaces de usarla en nuestro beneficio y en el de los demás.

Siempre tenemos 2 opciones, o construir o destruir.

Debemos empezar a ver la palabra como una herramienta, una de las claves de las relaciones sociales.

Hay algunas conductas que deberíamos empezar a evitar. No nos hacen bien a nosotros ni a las personas que nos rodean.

A menudo, no tienen por qué ser hechos muy significativos, pero es el cúmulo de nuestras palabras las que van a determinar la manera de relacionarnos y actuar.

Veamos qué conductas podríamos cambiar para mejorar nuestras relaciones sociales y hacer de la palabra una herramienta para conectar y convertirnos en personas más carismáticas.

No criticar

Por nuestra boca se emiten continuamente juicios de valor.

Hay 3 cosas que deberían estar prohibidas. La queja, la condena y la crítica. Las 3 son muy parecidas y esconden un mismo propósito.

Cada vez que criticamos creamos una jerarquía “Yo estoy por encima de ti”, la cual cosa sólo alimenta nuestro ego. Nos convierte en personas con las que a nosotros mismos no nos gustaría estar.

En ninguna ocasión la crítica es buena, nunca va a conseguir nada. Cada vez que criticamos ponemos el foco en el exterior, pocas personas son capaces de criticarse a sí mismas como lo hacen con los demás.

Es más, cuando criticas no solo estás creando una jerarquía y alimentando tu ego, también estás perdiendo la confianza de las personas que te rodean. Si criticas, ellos pensarán: “no puedo equivocarme con él porque luego criticará a mis espaldas como lo hace con ___.”

Hay una frase del libro “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas” que me gustaría destacar.

“Cualquier tonto puede criticar, censurar y quejarse, y casi todos los tontos los hacen. Pero se necesita carácter y dominio de sí mismo para ser compresivo y perdonar.”

Al final debemos entender que aquellas personas que deseamos criticar, sólo están haciendo lo que nosotros haríamos en su situación.

Por tanto,  la crítica es una acción destructiva y debemos eliminarla o manejarla con cuidado.

Si te resulta un poco confuso, te voy a dar una regla bastante justa a mi parecer.  Recuérdala, si la cumples adelante. En caso contrario, será mejor que te guardes tus palabras.

“Antes de criticar a alguien, asegúrate de tener tu vida en perfecto orden.”

No mientas

Está claro que mentir es un error, y a día de hoy me da hasta vergüenza tener que poner este concepto.

Cada mentira destruye, a ti y a quien te rodea.

La manera más eficaz de ganarte la confianza de los demás es no mentir. Si eres capaz de que tu palabra tenga valor y la gente puede confiar en ella, tienes uno de los activos más importantes que puedes construir.

¿Dónde pones el valor de tu palabra?

Si tu palabra vale tan poco que cualquier mentira te parece factible, no te extrañes cuando de cara a relacionarte con los demás no se fíen de ti.

Cuando mientes te destruyes a ti mismo porque estás tapando tus miedos, y eso te crea inseguridad, miedo a que te descubran.

Una vida sin mentiras es una vida tranquila.

Siempre podrás hacer justicia a tu palabra.

Esto no significa que siempre tengas que estar contando todo y respondiendo a cualquier cosa aunque no estés cómodo. En esos casos, simplemente hazlo saber, no hace falta que digas la verdad, pero por lo menos, no mientas.

Aprende a dar consejos.

Al igual que cada vez que criticamos, al dar consejos alimentamos nuestro ego y creamos una jerarquía en la que YO como consejero, soy mejor que TÚ.

No me estoy refiriendo a que dar consejos esté mal, al revés. Sólo hay que aprender a darlos.

Si no te lo han pedido, en el 90% de las veces, cállatelo.

Si tu consejo te va a beneficiar más a ti que a quien se lo estés dando, cállatelo también.

Una manera estupenda de dar consejos es evitando crear la jerarquía de la que hablamos. Para ello, simplemente deberíamos cambiar las fórmulas convencionales a formas más efectivas.

Formas tradicionales: “En mi opinión”, “Deberías…”, “Esto es lo que hay que hacer cuando…”, “Te aconsejo…”.

Formas más eficaces: “Lo que he aprendido con la experiencia…”, “En mi experiencia….”, “Lo que yo he probado y me ha funcionado, es posible que te ayude…”.

Nunca debemos creer que nuestra palabra vale más que la de cualquiera. Al dar un consejo de la manera adecuada intentaremos construir y ayudar, nunca posicionarnos por encima de nadie.

No mates sueños

Esta es la conducta que más me gusta eliminar.

Imagina que un amiga viene a contarte una idea, de lo que sea, un negocio, un dibujo, una actividad…

Te está regalando la mayor de sus energías y tú tienes la oportunidad de echar gasolina a su idea o apagarla.

Aunque su idea no te guste, no tienes por qué apagarla. Anímala, hazle pensar que es posible. Si te cuenta su idea es porque cree en ella y tu no deberías hacer lo contrario.

Tienes una oportunidad excelente para construir con tu palabra. Aprovéchala, dale ese aliento y motivación para que siga trabajando y mejorándola.

Piensa lo que conseguirías de la manera contraría. No sólo corres el riesgo de que eche por la borda su idea, sino que las próximas veces que se le ocurra algo o quiera compartir contigo una idea se lo pensará dos veces.

Conclusión

Espero que te hayan ayudado estos pequeños consejos, y que los empieces a poner en práctica. Seguro que enseguida notas los resultados.

Hagamos una pequeña lista para tenerlos visibles y disponibles con un vistazo.

Puedes proponerte durante unos días probar estas estrategias y elegir construir de manera activa con tu palabra.  Si es así, ten esta lista cerca y revísala a diario durante una semana. Notarás los cambios enseguida y luego ya te saldrá solo.

No critiques

No condenes

No mientas

Da consejos para ayudar a los demás

No crees jerarquía y te pongas por encima de nadie con tu palabra

No mates ninguna idea ni sueño

Da el primer empujón a aquel que te cuenta sus ideas.

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