Círculo de influencia

Te aseguro que si eres capaz de decidir en qué preocuparte o no, bajarán tus niveles de estrés y tendrás una vida más relajada. Y desde luego, serás más feliz.

Habitualmente el ser humano se preocupa excesivamente por ciertas cosas. ¿Es esto correcto?

¿Qué es el círculo de influencia?

Existe un concepto llamado el círculo de influencia, consiste en identificar sobre qué cuestiones tienes tu potestad y capacidad para actuar y sobre cuales no.

Identifica todo lo que ocupa y preocupa a tu cabeza y sobre qué focalizas tu tiempo y energía. Todo esto lo meteremos en el mismo saco el cual se denomina círculo de preocupación.

En el círculo de preocupación tenemos todo aquello que ocupa nuestra mente. Ahora identifiquemos dentro de éste que podemos incluir en nuestro círculo de influencia, como todas aquellas cosas sobre las que tenemos capacidad de actuar.

Por nuestra cabeza rondan constantemente problemas de salud, familia, amistades… y pretendemos abarcar y arreglar todo aquello que nos disgusta. Un principio de la proactividad es centrarte exclusivamente en las cuestiones que puedes modificar.

Cambia tu enfoque

Hay cosas sobre las que no podemos actuar. Tú no puedes influir sobre si va a llover, sobre si otra persona va a hacer cierta cosa que esperas… por ejemplo, estás frustrado en el instituto porque el sistema de calificación o el propio sistema de educación no te gusta. Tienes dos opciones, focalizarte en que no te gusta como se hacen las cosas y estar a disgusto, o intentar sacar el máximo partido de la situación. Con el primer mindset solo conseguirás consecuencias negativas, como malos rollos con el profesor o suspender alguna asignatura debido a que no te gusta como se imparte; de lo contrario, encontrarás la manera de aprobarla y lo mejor posible.

Por ejemplo, te ha salido mal un examen y al día siguiente tienes otro. Ahora tienes 2 opciones, o te preocupas por lo mal que te ha salido o intentas sacar el del día siguiente con la mejor nota posible. Obviamente, la segunda opción es mejor pero.. .¿tú hubieras actuado de esa manera? ¿O te hubieras dejado llevar por los nervios y el enfado y te hubieras centrado sobre lo que ya no puedes actuar?

Donde ponemos el foco con nuestra mente es donde marcamos la diferencia y donde notaremos las mejoras. Te producirá mejor sensación hacer el segundo examen bien en vez de que té salgan mal los 2 por “culpa” del segundo.

Esto es aplicable a todos los aspectos de la vida. Si acabas de salir de una relación de pareja que no ha ido del todo bien, ¿vas a frústrate y gastar tiempo y energía en el pasado? ¿o te encargarás de averiguar en qué te has equivocado para que la próxima vez salga mejor?

Al final, es una balanza, si gastas más energía y tiempo en preocuparte por cosas sobre las que no puedes influir, te harán infeliz. Tendrás que lidiar con la impotencia de no poder actuar y no podrás conseguir aquello que quieres. De la otra manera tomarás el control de tu vida ya que te focalizarás sobre las cosa que puedes cambiar y no perderás tu tiempo en aquello donde no vas a ganar nada.

¿Cómo calificar un problema?

Cuando una situación nos preocupe, nos preguntaremos ¿en qué grado de control se encuentra?

Si tenemos control directo incluiremos este problema en nuestro círculo de influencia. Podremos atacarlo directamente trabajando nuestras hábitos o cambiando el modo en el que hacemos ciertas cosas.

Si tenemos un control indirecto asumimos que el resto de las personas van a influir sobre los hechos pero no por ello vamos a abandonar.

Podemos influir sobre la persona de diferentes maneras y dar lo mejor de nosotros para reducir al máximo la parte en la que ella influye.

Si tenemos influencia nula, abandona, acepta que ese problema está ahí y aprende a llevarlo. Intenta que te afecte lo menos posible y deja ya de gastar tiempo y energía en ello.

Si 2 personas se encuentran en la misma situación seguro que cada uno acabará de una manera. Lo que diferencia una persona exitosa de la que no lo es, es que se centra en lo que puede cambiar, y con toda la energía que ahorra evitando focalizarse en su círculo de preocupación, saca su mejor versión de cada situación.

Pregúntate

Ahora es tu turno, pregúntate que es lo que te ronda por la cabeza y qué es aquello sobre lo que gastas energía y tiempo.

¿Qué grado de influencia tienes tú sobre el problema? ¿Qué puedes hacer? ¿Va a servir de algo que inviertas tu preciado tiempo en ello?

Plantéate esto a diario sobre todas las situación y empieza a tomar el control al 100% de tu vida.

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